Una Historia

Caminando por la playa de Puerto Madryn, hace sólo unos pocos días, pensé mucho en la relación que tengo con mis alumnos de Reiki, un tema que está siempre presente en mi vida.
Me preguntaba si yo tengo con mis alumnos la relación que deseo y si ellos tiene conmigo la relación que ellos desean. Reflexionaba sobre el lugar del Maestro Iniciador y el pasaje al Maestro Tutor o Acompañante. Tal vez para algunos mi lugar sea sólo el de Iniciador, luego no vuelvo a tener contacto con ellos. Con otros alumnos tengo una relación diferente, en la que yo disfruto de acompañarlos en su práctica y, en muchos casos, nos desafiamos mutuamente para comprender más nuestra práctica de Usui Shiki Ryoho.

Y bue, esto fue como introducción. Es parte de lo que andaba dando vueltas por mi cabeza en estos días. Ayer fui a un entierro.
Carmencita tenía 91 años y como dijo Aldo, el cura de la iglesia, era una mujer que multiplicó los talentos que Dios le dio. En nuestra iglesia tenemos la costumbre de saludar a la familia luego de un entierro. Cuando saludé a Silvia, la hija de Carmencita, me dijo algo así como: – Te quedaste sin la profesora-. Porque Carmencita, entre otras muchas cosas que hizo en su vida, fue quien me enseño a bailar folclore danés. Los miércoles a la tarde, creo que cinco y media. Yo tendría 11 o 12 años, creo que deben haber sido los dos últimos años de la escuela primaria. No me acuerdo bien. Si me acuerdo muy bien de cómo disfruté esa época y con los años no olvidé. Carmencita: ¿supiste alguna vez que me diste una parte importante de mi vida? ¿Te dije gracias?
La última vez que vi a Carmencita fuimos a entrevistarla con Peter Elsass, un cineasta danés con quien tenemos un proyecto pendiente. Ayer estaba Eduardo Calcagno filmando parte de “El Salto de Christian” en el cementerio danés. Así que al terminar el entierro me quedé con Eduardo, para disfrutar de estar con él mientras trabaja y concreta este proyecto que conozco desde sus comienzos. Hablamos del disfrute de hacer cine. Una de las cosas que a mí me maravillan de hacer cine es esta posibilidad de utilizar la cámara para contar una historia de una manera muy especial, que requiere de un gran esfuerzo para hacerse en lo que llamamos “detrás de cámara”. Hay un mundo de gente trabajando para que luego se proyecte una imagen de un rostro con un poco de sonido ambiente. En la vida de todos nosotros hay un “detrás de cámara”, parece que sólo vemos y contactamos una parte.

La historia de hoy es que en la foto estoy con Susy. Fue tomada hace una semana, un rato después que terminamos de intercambiar un tratamiento de Reiki.
¿Una parte “detrás de cámara”? Susy es la primera persona que yo inicié en Reiki. Fue parte del primer grupo de alumnos que tuve y cuando llegó el momento de las iniciaciones allí estaba ella, sentada en una silla. En ese momento yo no le dije que era la primera vez que iba a iniciar a alguien ni que le tocaba a ella. En cambio ella me contó que mi papá (que era guardavidas) la había rescatado un día del mar, y que ella nunca olvida eso. Mi padre le salva la vida y yo la inicio en Reiki.

Historias entrelazadas, de las que sólo vemos una parte.

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